Infanto-juvenil

TEA y alto funcionamiento

Algunos niños combinan un Trastorno del Espectro Autista con habilidades excepcionales en áreas concretas, como la lógica, la memoria o las matemáticas. A esta combinación se la conoce como doble excepcionalidad, y trae consigo tanto un potencial notable como retos particulares, porque las mismas capacidades que le hacen destacar conviven con dificultades reales en la interacción social, la sensibilidad sensorial o la flexibilidad para adaptarse a los cambios.

Es habitual que estos niños desarrollen intereses muy intensos y específicos, aprendan rápido en las áreas que les apasionan, y al mismo tiempo les cueste mucho la comunicación no verbal o gestionar la frustración cuando algo no sale como esperaban, sobre todo si son muy perfeccionistas consigo mismos.

En la educación, lo que mejor funciona es un enfoque personalizado que aproveche sus intereses como motor de aprendizaje, refuerce habilidades sociales de forma específica y les enseñe a manejar la frustración sin que eso dañe su autoestima. En casa, ayuda ofrecer un ambiente tranquilo y predecible, fomentar su autonomía poco a poco, y dejar espacio también para el descanso sin exigirles rendir todo el tiempo.

Con un equipo profesional que entienda ambas caras de su perfil y una familia que lo acompañe de cerca, estos niños pueden desplegar su potencial sintiéndose comprendidos, no solo evaluados.