Infanto-juvenil

Crisis sensoriales

Una crisis sensorial ocurre cuando el sistema nervioso se ve desbordado por estímulos —ruido, luces, texturas, olores— que no logra filtrar ni procesar con normalidad. Todos podemos sentirnos sobrepasados alguna vez, pero en personas con TEA u otros perfiles de hipersensibilidad sensorial esto ocurre con mucha más frecuencia e intensidad, y no es una reacción voluntaria ni un capricho: es un sistema nervioso saturado defendiéndose.

Puede manifestarse tapándose los oídos, buscando esconderse, llorando, gritando o, en algunos casos, con conductas de bloqueo o de fuga. Cuando ocurre, lo que más ayuda es mantener la calma alrededor, reducir cuanto antes los estímulos del entorno, no intentar razonar en pleno episodio y dar tiempo, sin prisa, a que la persona se recupere a su ritmo.

De cara a prevenir futuras crisis, es útil contar con un espacio seguro al que poder retirarse, usar elementos de bloqueo sensorial como auriculares o gafas de sol, anticipar los cambios en la rutina y trabajar, con apoyo de terapia ocupacional especializada en integración sensorial, una mayor tolerancia a los estímulos con el tiempo.

Entender el origen de estas crisis, en lugar de vivirlas como un problema de conducta, es lo que permite acompañarlas con la comprensión y la calma que de verdad ayudan.